Como ya hemos mencionado, la posible toxicidad del vapor ambiental, respirado (en general) en forma involuntaria por quienes rodean a los vapeadores, es un asunto de mayor importancia en la evaluación del perfil de seguridad sanitaria del cigarro electrónico. Un hecho sobre el cual ya existe un consenso general es que

La exposición involuntaria de contaminantes potencialmente tóxicos en el vapor ambiental, por personas en el entorno de usuarios del cigarro electrónico, es órdenes de magnitud menor a la exposición a estos contaminantes, no solo en comparación con el humo de tabaco ambiental, sino aun en comparación con en el vapor inhalado. Por lo tanto, es justificable considerar a los riesgos sanitarios por dicha exposición como prácticamente despreciables.

Estas afirmaciones están sustentadas en bastantes estudios dirigidos exclusivamente al estudio de la química y toxicología del vapor ambiental, los cuales han sido citados y comentados en las reseñas extensas sobre el cigarro electrónico (enlace).

 

Contenido

El vapor ambiental a partir del inhalado.

El vapor ambiental del cigarro electrónico es químicamente análogo al vapor inhalado, pero es respirado por personas en el entorno después de dispersarse y diluirse apreciablemente en volúmenes mucho mayores que la calada del espacio de respiración privado del vapeador. Por lo tanto, es de esperar que las concentraciones de contaminantes respirados por personas en el entorno sean órdenes de magnitud menores que en el vapor inhalado. Por ende, es de esperar (incluso sin realizar estudio alguno) que la exposición a estos contaminantes en el vapor ambiental debe de disminuir drásticamente. 

Este efecto de disminución es señalado en estudio reseña del Profesor Igor Burstyn, el cual hemos citado y analizado en (enlace):

Igor Burstyn Ph D, “Peering through the mist: systematic review of what the chemistry of contaminants in electronic cigarettes tells us about health risks”, BMC Public Health 2014 14 18. Enlace

el cual concluye que los niveles de exposición de los vapeadores a contaminantes del vapor están muy por debajo, no solo de los niveles de exposición del humo del cigarro, sino de los umbrales límites de seguridad laboral (Threshold Limit Values TLV), por lo que no presentan causa de preocupación por efectos sanitarios.

A partir de este resultado, la reseña comenta en su sección de conclusiones que los bajos niveles de exposición a los contaminantes (aldehidos y metales) sugiere que los posibles efectos nocivos a largo plazo deben posiblemente excluir cáncer y enfermedades respiratorias graves mas no fatales, y deberse mas bien a altos niveles de exposición a largo plazo al propilenglicol (PG) y el glicerol (VG). Una vez manifestada esta preocupación, la reseña menciona que

“Las preocupaciones sobre el propilenglicol y el glicerol solo son aplicables a la exposición por parte de los vapeadores mismos. La exposición por parte de personas en el entorno a estos compuestos, e incluso a los contaminantes, no merece preocupación alguna por ser un nivel de exposición que es -muy probablemente- órdenes de magnitud menor que la experimentada por los vapeadores. Investigaciones futuras que consideren condiciones realistas podrían ayudar a cuantificar las cantidades de aerosol exhalado y su comportamiento ambiental bajo escenarios realistas (i.e. no en pequeñas cámaras selladas). Sin embargo, esto no es prioritario, ya que la exposición que experimentan personas en el entorno es claramente mucho menor que la exposición que experimentan los vapeadores, y por lo tanto no hay razón para esperar que tuviera efectos sanitarios adversos.”

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Reseña de Farsalinos y Polosa.

Una descripción ilustrativa sobre el vapor ambiental que revisa varios estudios dedicados a este tema se encuentra en el siguiente artículo reseña analizado en la página dedicada a la química del vapor inhalado

K E Farsalinos and R Polosa, “Safety evaluation and risk assessment of electronic cigarettes as tobacco cigarette substitutes: a systematic review”. Ther Adv Drug Saf. 2014 Apr; 5(2): 67–86. doi: 10.1177/2042098614524430 (Enlace) (PDF)

A continuación traducimos el extracto correspondiente al vapor ambiental (vapeo pasivo):

  • Importancia de estudiar las emisiones del vapeo pasivo. La respiración pasiva del humo del tabaco es un factor de riesgo establecido para una variedad de enfermedades [Barnoya and Navas-Acien, 2013]. Por lo tanto, es importante desde la perspectiva de salud pública examinar el impacto del uso del cigarro electrónico en personas en el entorno.
  • Los estudios químicos proporcionan evidencia objetiva pero indirecta. Es posible derivar información y datos indirectos a partir de estudios químicos en el vapor inhalado (ver página sobre ese tema), los cuales muestran que el potencial de efectos nocivos en personas en el entorno es mínimo. De hecho, como la exposición al humo transverso (del cigarro encendido) no existe en el cigarro electrónico (solo se produce aerosol al accionar el dispositivo, mientras que el cigarro emite humo incluso sin que sea fumado), los resultados de exposición a contaminantes en estudios químicos están, sin duda, sobreestimando el riesgo de exposición ambiental.

Farsalinos y Polosa ofrecen una reseña de varios estudios representativos:

McAuley y colegas

Los autores [McAuley et al. 2012] encontraron impactos sanitarios mínimos [concluyen que su estudio indica que no hay riesgos sanitarios aparentes por vapor del cigarro electrónico en base a los compuestos analizados] tuvieron varios problemas de diseño y contaminación,

Schripp y colegas

Los autores [Schripp et al. 2013] evaluaron las emisiones de un cigarro electrónico pidiendo a un voluntario que utilizara tres dispositivos distintos en una cámara sellada de 8 metros cúbicos. De una selección de 20 compuestos químicos analizados, solo fueron detectados formaldehido, acroleína, isopreno, acetaldehido y acido acético. Los niveles fueron entre 5 y 40 veces menores a las emisiones de un cigarro convencional. Respecto al formaldehido, los autores específicamente mencionaron que los niveles mostraron un aumento continuo desde el momento en que el voluntario entró a la cámara, incluso antes de comenzar a usar el cigarro electrónico. Mientras tanto, ningún aumento intenso fue observado cuando el voluntario utilizó los tres dispositivos, en contraste con los picos de aumento cuando fue encendido el cigarro convencional. Los autores concluyeron entonces que el formadehido no fue emitido por el cigarro electrónico, sino por por contaminación humana, ya que pequeñas cantidades de formaldehido de origen endógeno han sido medidas en el aliento humano exhalado [Riess et al. 2010].

NOTA: el estudio de Schipp y colegas es una muestra de la tendencia al reportaje de escándalo en muchos estudios sobre el cigarro electrónico. A pesar de no haber detectado exposiciones que justifiquen preocupación sanitaria, y a pesar de una contaminación de la muestra (que refleja defectos de diseño experimental), el estudio de Schipp emite afirmaciones alarmistas que no se sustentan en sus resultados. Ver crítica a ese estudio.

Romagna y colegas

Los autores [Romagna et al. 2012] evaluaron las emisiones de compuestos químicos en un ambiente realista (habitaciones de 60 metros cúbicos), pidiendo a 5 fumadores que fumaran “a gusto” por 5 horas y (en otra habitación) a 5 vapeadores que vapearan a gusto por el mismo periodo de tiempo. En la habitación de los fumadores detectaron en el aire nicotina, acroleína, tolueno, xileno e hidrocarburos policíclicos aromáticos, midiendo la cantidad total de compuestos orgánicos (total organic carbon TOC) de 6.66 mg (miligramos) por metro cúbico. Como contraste, en la habitación de los vapeadores detectaron únicamente glicerol (VG) en niveles mínimos (72 microgramos por metro cúbico), mientras que el TOC alcanzo un máximo de 0.73 mg por metro cúbico. Es de notar que la cantidad de TOC acumulada por 5 horas de uso de cigarro electrónico fue equivalente a la cantidad total acumulada en 11 minutos de fumar cigarro de tabaco.

Williams y colegas.

El estudio sobre residuos de metales en el vapor de Williams y colegas [Williams et al. 2013] es también útil para examinar los riesgos potenciales de la exposición de personas en el entorno a metales tóxicos en el vapor. Los niveles de residuos metálicos encontrados en el vapor inhalado fueron mínimos, por lo que considerando la dispersión de estas moléculas en el aire, es muy poco probable que que estos residuos pudieran aparecer en cantidades medibles en el volumen mucho mayor de la recámara. Por lo tanto, el riesgo a personas en el entorno por estos residuos es literalmente inexistente.

Schober y colegas.

Como resultado contrario a lo anterior, Schober y colegas [Schober et al. 2013] encontraron que los niveles de aluminio aumentaron por una factor de 2.4 veces en una habitación de 45 metros cúbicos en donde se pidió a voluntarios que vapearan por 2 horas. Este es un resulato inesperado que está en contradicción con los resultados de Williams y colegas [Williams et al. 2013], los cuales no detectaron niveles altos de aluminio (incluso suponiendo que todo el vapor inhalado fue exhalado). Además, Schober y colegas [Schober et al. 2013] detectaron que los niveles de hidrocarburos policíclicos aromáticos (PAH) aumentaron un 20% después de la sesión de vapeo.

Problemas metodológicos serios:  las mediciones del ambiente en la sesión de vapeo no fueron llevadas a cabo el mismo día, sino días después. Esto representa una limitación seria, ya que los niveles de PAH’s ambientales naturales tienen variaciones ambientales significativas en un ciclo diurno y varían de día a día [Ravindra et al. 2008]. Por lo tanto, es extremadamente difícil que las diferencias de niveles detectados de los PAH’s se deban al uso del cigarro electrónico (ya que son productos de la combustión).

NOTA: este problema metodológico también pone en duda las mediciones de aumento de niveles de aluminio.  El estudio de Schober y colegas es uno de los favoritos que citan quienes diseminan desinformación sobre el el cigarro electrónico, alegando que el vapor ambiental tiene “altas concentraciones” de residuos metálicos y compuestos tóxicos.  Ver crítica detallada a este estudio.

Bertholon y colegas

Los autores [Bertholon et al. 2013] examinaron el aerosol exhalado por un usuario de un cigarro electrónico y lo compararon con el humo exhalado por un fumador de cigarro convencional. Los autores midieron diámetros de las partículas suspendidas entre 0.29 y 0.033 micrones (mm). Observaron que la vida media del aerosol del cigarro electrónico es de 11 segundos, mientras que la vida media del humo del cigarro de tabaco es 20 minutos, lo cual es un indicador objetivo de que el riesgo sanitario debido al vapeo pasivo es significativamente menor al riesgo del humo de tabaco ambiental.

NOTA: La vida media del vapor vs la del humo. La corta vida media del vapor es un resultado muy importante: es una medida objetiva y experimental del hecho de que la exposición al vapor ambiental no constituye un riesgo sanitario. . La “vida media” es tiempo que tarda una sustancia en disminuir su cantidad por un factor 1/exp(1.0), donde “exp(1.0)” es la función exponencial evaluada en 1.0. Es una medida de uso común en el estudio del decaimiento de todo tipo de sustancias, incluyendo isótopos de carbón en la medición de fechas de objetos arqueológicos.

Czogala y colegas.

Las mediciones de Czogala y colegas [Czogala et al. 2013] llegan a conclusiones similares. Estos autores compararon las emisiones de cigarros electrónicos y convencionales generadas por usuarios duales experimentados en una habitación ventilada, encontrando que los cigarros electrónicos emiten cantidades medibles de nicotina (dependiendo del dispositivo), pero no emiten monóxido de carbono (CO) ni compuestos orgánicos volátiles (COV). Los niveles ambientales promedio de la nicotina emitida por los cigarros electrónicos fueron 10 veces menores que los emitidos por cigarros convencionales (3.32 ± 2.49 versus 31.60 ± 6.91 microgramos por metro cúbico).

Flouris y colegas

Los autores [Flouris et al. 2013] llevaron a cabo un estudio clínico que evalúa los efectos respiratorios del vapeo pasivo en comparación con el fumar pasivamente. Los autores encontraron efectos significativamente adversos en los fumadores pasivos mediante parámetros de espirometría después de haber sido expuestos al humo de tabaco ambiental por 1 hora, sin embargo ningún efecto adverso fue detectado por exposición al vapor ambiental en el mismo periodo.

Farsalinos y Polosa comentan sobre las micropartículas suspendidas en el vapor ambiental:

Aclarar reportajes tendenciosos. Es necesario esclarecer los resultados de mediciones reportados sobre la emisión de micropartículas suspendidas por cigarros electrónicos. En la mayor parte de los estudios estas mediciones se presentan de una forma tendenciosa, como indicando que implican un riesgo análogo al de micropartículas suspendidas en el humo de tabaco o en la contaminación del aire. En realidad, no es el tamaño de las partículas lo que importa, sino su compasición química. Las micropartículas suspendidas en la contaminación del aire están compuestas principalmente de carbono, metales, ácidos y micropartículas suspendidas orgánicas, siendo la inmensa mayoría los residuos de la combustión llamados “materia particulada” (particulate matter). La exposición a la materia particulada está definitivamente asociada a enfermedades pulmonares y cardiovasculares [Peters, 2005; Seaton et al. 1995]. En el caso de emisiones del cigarro electrónico las micropartículas suspendidas deben consistir principalmente de gotitas o coloides líquidos de propilenglicol, glicerol, agua y nicotina. También se detectan nanopartículas de metal o silicón [Williams et al. 2013] en concentraciones de trazas despreciables. En general, las emisiones de micropartículas suspendidas por los cigarros electrónicos no pueden ser comparadas con la materia particulada ni con las micropartículas suspendidas del humo de tabaco.

Conclusión General.

Aunque es necesario llevar a cabo mas evaluaciones sobre el vapeo ambiental, en base a la evidencia disponible sobre la exposición ambiental y el análisis químico del vapor, es seguro concluir que los efectos del uso del cigarro electrónico en personas en el entorno son mínimos en comparación con la exposición al humo de tabaco ambiental.

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Estudio de Marco y Grimalt.

Este estudio muestra que hay menos contaminantes en el vapor ambiental que en el aliento normal.

E Marco & J. O. Grimalt (2015). “A rapid method for the chromatographic analysis of volatile organic compounds in exhaled breath of tobacco cigarette and electronic cigarette smokers”. Journal of Chromatography A, 1410, 51-59. https://doi.org/10.1016/j.chroma.2015.07.094

 

Traducción del comentario del Dr Farsalinos (fuente)

El estudio fue realizado por el Consejo Español de Investigación Científica (CSIC). Los autores midieron los niveles de 156 compuestos orgánicos volátiles (COV) en aire ambiental de espacios interiores, aliento normal exhalado, humo de cigarro de tabaco, aliento exhalado por fumadores tras una calada, aerosol del cigarro electrónico y aliento exhalado por vapeadores tras una calada.

Es necesario esclarecer que los COV son un grupo grande de compuestos y que no todos son tóxicos. El estudio muestra algunos problemas metodológicos. En la sección del muestreo mencionan que: “los voluntarios aspiraron y expiraron profundamente 3 veces, retuvieron el aliento por 20 segundos para exhalar el aliento a máxima capacidad hacia el medidor Bio-VOC a través de una boquilla de cartón desechable”. Obviamente, ni los fumadores ni los vapeadores retienen el humo o aerosol por 20 segundos. Por lo tanto, es casi seguro que el estudio sobreestima la tasa de absorción del los COV presentes en el humo del cigarro convencional y el vapor del electrónico. Sin embargo, la información obtenida sigue siendo valiosa por comparar el vapor con el humo.

Los resultados del estudio muestran un resultado sorprendente e impactante: que que el aire ambiental en espacios internos y el aliento normal exhalado contienen mas COV’s que el aerosol exhalado del cigarro electrónico. Revisando el estudio calculé 17 y 25 COV’s en los 2 cigarros electrónicos probados, 36 VOC’s en el aire ambiente y 42 en el aliento normal exhalado (de quienes no fuman y no vapean). Como referencia, el humo de tabaco contiene 86 VOC’s y el aliento de quien fuma también contiene una alta cantidad de VOC’s. 

Como ya mencioné, no todos los VOV’s son tóxicos, por lo que es sorprendente constatar que algunos VOC’s tóxicos son detectados en el aliento normal y no en el aerosol del cigarro electrónico (como por ejemplo el isopreno, que es carcinógeno según la Proposición 86 del estado de California).

El estudio detectó nicotina en el aliento del vapeador después de vapear, lo cual es de esperar y es consistente con resultados de otros estudios. Sin embargo, los niveles detectados son muy bajos y no son preocupantes.

Otra contribución del estudio es que no detecta carbonilos (aldehidos) exhalados tras la calada de un cigarro electrónico. Muestra la ausencia de varios compuestos tóxicos no solo en el aliento exhalado por el vapeador, sino en el mismo aerosol, lo cual es relevante para apuntalar el perfil sanitario del cigarro electrónico en referencia al enorme nivel de emisiones de estos compuestos en el humo del cigarro. La siguiente tabla muestra los niveles de varios COV’s detectados:

El estudio fue realizado por el Consejo Español de Investigación Científica (CSIC). Los autores midieron los niveles de 156 compuestos orgánicos volátiles (COV) en aire ambiental de espacios interiores, aliento normal exhalado, humo de cigarro de tabaco, aliento exhalado por fumadores tras una calada, aerosol del cigarro electrónico y aliento exhalado por vapeadores tras una calada.

Es necesario esclarecer que los COV son un grupo grande de compuestos y que no todos son tóxicos. El estudio muestra algunos problemas metodológicos. En la sección del muestreo mencionan que: “los voluntarios aspiraron y expiraron profundamente 3 veces, retuvieron el aliento por 20 segundos para exhalar el aliento a máxima capacidad hacia el medidor Bio-VOC a través de una boquilla de cartón desechable”. Obviamente, ni los fumadores ni los vapeadores retienen el humo o aerosol por 20 segundos. Por lo tanto, es casi seguro que el estudio sobreestima la tasa de absorción del los COV presentes en el humo del cigarro convencional y el vapor del electrónico. Sin embargo, la información obtenida sigue siendo valiosa por comparar el vapor con el humo.

Los resultados del estudio muestran un resultado sorprendente e impactante: que que el aire ambiental en espacios internos y el aliento normal exhalado contienen mas COV’s que el aerosol exhalado del cigarro electrónico. Revisando el estudio calculé 17 y 25 COV’s en los 2 cigarros electrónicos probados, 36 VOC’s en el aire ambiente y 42 en el aliento normal exhalado (de quienes no fuman y no vapean). Como referencia, el humo de tabaco contiene 86 VOC’s y el aliento de quien fuma también contiene una alta cantidad de VOC’s. 

Como ya mencioné, no todos los VOV’s son tóxicos, por lo que es sorprendente constatar que algunos VOC’s tóxicos son detectados en el aliento normal y no en el aerosol del cigarro electrónico (como por ejemplo el isopreno, que es carcinógeno según la Proposición 86 del estado de California).

El estudio detectó nicotina en el aliento del vapeador después de vapear, lo cual es de esperar y es consistente con resultados de otros estudios. Sin embargo, los niveles detectados son muy bajos y no son preocupantes.

Otra contribución del estudio es que no detecta carbonilos (aldehidos) exhalados tras la calada de un cigarro electrónico. Muestra la ausencia de varios compuestos tóxicos no solo en el aliento exhalado por el vapeador, sino en el mismo aerosol, lo cual es relevante para apuntalar el perfil sanitario del cigarro electrónico en referencia al enorme nivel de emisiones de estos compuestos en el humo del cigarro. La siguiente tabla muestra los niveles de varios COV’s detectados:

NOTA IMPORTANTE:  la comparación en la tabla de concentraciones de COV’s en el vapor del cigarro electrónico con el humo del tabaco es contundente. COV’s tóxicos con alta concentración en el humo ni siquiera son detectados en el vapor. Además, incluso las concentraciones de toxinas en el aliento normal son mayores que en el aerosol del cigarro electrónico.

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Vapor ambiental en una tienda de cigarros electrónicos (Vape shop).

El Programa de Evaluación de Riesgos Sanitarios (Health Hazard Evaluation Program) del NIOSH (National Institute of Occupational Safety and Health) de los EUA recibió en 2016 una petición del dueño de una tienda de cigarros electrónicos para evaluar posibles riesgos sanitarios a trabajadores y clientes en el establecimiento.

Lo que hace interesante esta evaluación es que no fue hecha en un laboratorio controlado, sino en condiciones de vida real de espacios interiores con alta densidad de vapor por uso frecuente del cigarro electrónico. El resultado de esta evaluación fue el informe HHE Report No 2015-0107-3279, publicado en la siguiente referencia (acceso libre)

L M Zwack, A B Stefaniak & R LeBoeuf, “Evaluation of Chemical Exposures at a Vape Shop”, Health Hazard Evaluation Program. Report No. 2015-0107-3279. US Department of Health and Human Services, NIOSHA, CDC. PDF Acceso Libre

La tienda opera desde 2014, vende dispositivos y líquidos. Tiene un area de 1000 pies cuadrados, de los cuales 800 son ocupados por una estancia donde los vapeadores se congregan a vapear. La compañía tiene 10 empleados, de los cuales en todo tiempo hay al menos 2 en el mostrador. Usualmente venden líquidos pre-mezclados con nivel fijo de nicotina que adquieren de los fabricantes, pero también proporcionan un servicio de mezclado y nivel de nicotina al gusto del cliente. Los empleados afirman que en estas mezclas los saborizantes forman el 20% del contenido de las botellas, con el propilenglicol (PG) y glicerol (VG) formando el 80% restante. Todos los empleados son vapeadores y vapean durante la jornada de trabajo, mientras que algunos de los clientes también vapean al probar los líquidos y al socializar.

La evaluación se llevó a cabo utilizando métodos estándar de química analítica (cromatografía y espectrometría). Se concentró en los siguientes compuestos: nicotina, propilenglicol (PG), glicerol, formaldehido y compuestos posiblemente derivados de la degradación térmica del PG, VG y saborizantes: diacetilo, 2.3-perntanediona, 2,3-hexanediona, formaldehido, acetoína y acetaldehido.

Los resultados muestran que, a pesar del vapeo frecuente por muchas horas, las exposiciones a todos los compuestos están debajo de los límites de los estándares de seguridad ocupacional. El artículo compara con los siguientes estándares OEL (occupational exposure limit, límite de exposición ocupacional):

  • PEL (permissible exposure limit, límite de exposición permisible) de la OSHA (Occupational Safely and Health Administration, Agencia de Seguridad y Salud Ocupacional)
  • REL (recommended exposure limit, límite de exposición recomendada) del NIOSH

A continuación traducimos las evaluaciones que realizan los autores del estudio:

Ninguna de las concentraciones medidas de los compuestos asociados a los saborizantes estuvieron arriba de los diferentes OEL, aunque detectamos bajos niveles de dos de estos compuestos: diacetilo y 2,3-pentanedona en el muestreo del aire del area del mostrador.

El NIOSH tiene un “umbral de precaución” (action level) para el diacetilo de 2 ppb (partes por billón), pero el equipo de medición no puede detectar concentraciones tan bajas, por lo que es posible que hubiera concentraciones arriba de este umbral del NIOSH. En este caso el NIOSH recomienda vigilancia médica y medidas de precaución para mantener concentraciones debajo del REL.

Los niveles de formaldehido en en muestreo del aire estuvieron muy por debajo del nivel de precaución del PEL de OSHA y del REL del NIOSH (el cual es mas estricto). Los muestreos en superficies mostraron resultados similares. Concentraciones bajas de formaldehido existen en muchos ambientes interiores producidos por emisiones de muebles, textiles y otros materiales.

Además de los compuestos asociados a los saborizantes (diacetilo, 2,3-pentanedona, 2,3-hexanedona, acetoina, and acetaldehido) y el formaldehido, también se buscó medir concentraciones en el aire de otros COV (compuestos orgánicos volátiles). Los resultados de muestras recolectadas en tubos de sorción mostraron muy bajas concentraciones de 102 compuestos. Estos incluyen a compuestos usados en productos de la limpieza de la tienda y otros que pueden asociarse a la degradación de los saborizantes. Las concentraciones detectadas de nicotina, PG y otros COV fueron muy bajas.

En los 2 días que duró la evaluación observamos que pocos clientes vapean en la tienda, pero los empleados están constantemente vapeando. La mayor parte de la exposición a contaminantes del vapor es por inhalación y por emisiones que exhalan los otros vapeadores (empleados y clientes). Nuestros muestreos solo midieron emisiones del vapor exhalado, cuyas concentración es mucho menor que el inhalado.

Detectamos la presencia de metales, tales como cromo, plomo, cobre y níquel en las superficies de la tienda. Esto no es sorprendente, ya que trazas de estos metales han sido medidas en otros estudios. Otros elementos detectadas, calcio, potasio, magnesio y fósforo, son probablemente debidos a la actividad humana.

Encontramos también niveles medibles de nicotina en las superficies externas de las botellas de traspaso de nicotina, quizá debido a que los empleados no usaron un embudo al traspasar nicotina a las botellas de líquido. Esta detección sugiere que los empleados deben ser mas cuidadosos en el manejo de los concentrados líquidos de nicotina.

Conclusiones. Los empleados estuvieron expuestos s niveles medibles de diacetilo y 2,3-pentanedona en el aire durante su jornada laboral. Aunque las concentraciones medidas están muy por debajo de todos los OEL (límites de exposición ocupacional), para garantizar la protección sanitaria de los empleados se recomienda que el propietario implemente un reglamento que prohiba el vapeo en la tienda con líquidos que contengan diacetilo y 2,3-pentanedona. Las concentraciones medidas de los demás compuestos asociados al vapeo estuvieron todas muy por debajo de todos los OEL. Los empleados deben ser entrenados en el manejo seguro de sustancias químicas al manipular los líquidos.

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Otros estudios

  • (1) G. O. O’Connel, S. Colard, X. Cahours, J. D. Pritchard, “An assessment of indoor air quality, during and after unrestricted use of e-cigarettes in a small room”. Int J Env Res Public Health, 2015 May 12(5) 4889-490. doi: 10.3390/ijerph120504889. (fuente) Acceso Libre

Resumen. Los compuestos químicos suspendidos en el aire en espacios interiores pueden surgir de varias fuentes: quema de combustibles, productos de cocinar, materiales de construcción, mobiliario, humo de tabaco y fuentes externas. Para evaluar la contribución del aerosol exhalado de cigarros electrónicos a los compuestos pre-existentes, hemos elaborado un estudio de la calidad en el aire ambiental interior para medir concentraciones de compuestos orgánicos volátiles (COV, incluyendo carbonilos y nicotina) hidrocarburos policíclicos aromáticos, nitrosaminas específicas al tabaco y trazas metálicas, antes, durante y después del uso de cigarros electrónicos en una recámara típica de dimensiones pequeñas (oficina o sala de juntas). Las mediciones fueron comparadas con el estándar dado por los Criterios de Valores de Salud, tales como las guías de calidad del aire y con umbrales de exposición laboral para proporcionar un contexto y referencia adecuada a personas en el entorno que pudieran estar expuestas a este aerosol.

Conclusiones. El presente estudio llevó a cabo una evaluación en un laboratorio, acreditado por el UKAS, para examinar exposiciones al aerosol exhalado del cigarro electrónico en condiciones reales. Como no es un estudio de exposiciones a largo plazo, para proporcionar el contexto adecuado se compararon las mediciones con guías y estándares disponibles de calidad del aire en espacios interiores. Nuestros datos indican que la exposición de personas en el entorno a los compuestos químicos del aerosol exhalado del cigarro electrónico, en los niveles medidos, están por debajo de los estándares de regulación sobre calidad del aire vigentes. Estos resultados apoyan las conclusiones de otros estudios que afirman que no hay riesgo aparente por la exposición de personas en el entorno a emisiones del aerosol exhalado por usuarios de cigarros electrónicos.

  • (2) Jianmin Liu et al, “Determination of Selected Chemical Levels in Room Air and on Surfaces after the Use of Cartridge- and Tank-Based E-Vapor Products or Conventional Cigarettes”, Int. J. Environ. Res. Public Health 2017, 14(9), 969; doi:10.3390/ijerph14090969 (fuente) Acceso Libre

Resumen.  Niveles en el aire de espacio interior de 34 compuestos químicos (nicotina, propilenglicol (PG), glicerol (VG), 12 carbonilos, 12 compuestos orgánicos volátiles y 4 trazas de elementos) fueron medidos en presencia de uso de cigarro electrónico y convencional por n=37 adultos sanos fumadores en una cámara de exposición. Los productos utilizados fueron un MarkTen® 2.5% Classic (Grupo I), un Prototype GreenSmoke® 2.4 (Grupo II), Ego-T® Tank (Grupo III) y dispositivos escogidos por los mismos sujetos (Grupo IV). Los productos fueron usados libremente por 4 horas. Niveles base del entorno (con y sin los sujetos) fueron medidos. Los niveles medidos acumulados en las 4 horas de cotinina, PG y VG fueron varias veces menores a los promedios temporales de exposición permitidos en estándares de seguridad ocupacional. La mayor parte de los otros compuestos (> 75%) estuvieron debajo de estos límites durante el uso de cigarro electrónico. Niveles significativos de varios compuestos (17 de 34) fueron medidos en el Grupo IV. En conclusión, nuestros resultados indican que bajo las condiciones en las que se probaron los dispositivos, los niveles acumulados pr 4 horas de vapeo son varios órdenes de magnitud mas bajos que los límites umbrales establecidos de regulación estándar.

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Informe de Public Health England 2018

Estudios recientes sobre el vapeo pasivo (página 163)

Un estudio reciente (financiado por la industria tabacalera) examinó el aire en una cámara experimental con una tasa de intercambio de aire típica para edificios de oficinas donde 10 – 11 usuarios de cigarros electrónicos utilizaron diferentes dispositivos durante cuatro horas [282]. Se evaluó una amplia gama de tóxicos potenciales. Se detectaron niveles insignificantes de productos químicos, que estaban muy por debajo de los límites de exposición permisibles. Además, con respecto a las preocupaciones sobre los metales en el aerosol de los cigarros electrónicos revisadas anteriormente, no se detectaron emisiones de níquel o cromo. Tampoco hubo un aumento significativo en los depósitos de nicotina en las superficies.

Un estudio que analizó el aliento exhalado por los usuarios informó que de los productos químicos inhalados, solo el 6% de la nicotina, el 8% de PG y el 16% de la glicerina se exhalaron. Por lo tanto, esto sugiere que el 94% de la nicotina es retenida por los usuarios del cigarro electrónico. De hecho, un estudio que examinó muestras de superficie de hogares de vapeadores no encontró diferencias en los niveles de nicotina en comparación con los hogares de usuarios que no consumen tabaco [283].

En relación con las partículas, un extenso estudio midió la calidad del aire interior en 193 hogares con niños menores de 14 años para evaluar el impacto de una gama de actividades ocupacionales y características del hogar [284]. El estudio incluyó mediciones de partículas aéreas de una semana. Fumar cigarrillos y marihuana, así como otras actividades como quemar velas y variables como el tipo de hogar afectaron los conteos de partículas semanales, pero el vapeo (presente en 43 de 193 hogares) no tuvo un efecto discernible.

Las concentraciones de químicos relacionados con el vapeo en el aire de una tienda de vapeo estaban muy por debajo de los límites de exposición ocupacional y la nicotina era indetectable [285]. Otros informes no publicados sobre los resultados de la verificación de la calidad del aire en tiendas de vapeo del Departamento de Salud Pública de California y del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional en Cincinnati informaron que incluso en una tienda con ventilación relativamente pobre donde 13 clientes usaron cigarros electrónicos durante el turno, creando una nube visible, la gama de compuestos aromatizantes y formaldehído estaban todos por debajo del límite de exposición ocupacional más bajo y la nicotina era prácticamente indetectable.

Fuentes citadas:

282. Liu J, Liang Q, Oldham MJ, Rostami AA, Wagner KA, Gillman I, et al. “Determination of selected chemical levels in room air and on surfaces after the use of cartridge-and tank-based e-vapor products or conventional cigarettes“. Int J Environ Res Pub He. 2017;14(9) 969.

283. Bush D, Goniewicz ML. “A pilot study on nicotine residues in houses of electronic cigarette users, tobacco smokers, and non-users of nicotine-containing products“. Int J Drug Policy. 2015;26(6):609-11.

284. Klepeis NE, Bellettiere J, Hughes SC, Nguyen B, Berardi V, Liles S, et al.  “Fine particles in homes of predominantly low-income families with children and smokers: Key physical and behavioral determinants to inform indoor-air-quality interventions“. PloS One. 2017;12(5):e0177718.

285. Zwack L, Stefaniak A, LeBouf R. “Evaluation of chemical exposures at a vape shop: U.S. Department of Health and Human Services, Centers for Disease Control and Prevention, National Institute for Occupational Safety and Health; 2017“. Available from: https://www.cdc.gov/niosh/hhe/reports/pdfs/2015-0107-3279.pdf

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Desinformación sobre el vapor ambiental

NOTA.  Presentamos a continuación dos estudios y un informe de la OMS que reportan efectos nocivos del vapor ambiental.  En los dos estudios estos efectos nocivos no pueden ser justificados en base a los resultados obtenidos, mientras que el informe de la OMS presenta información en forma selectiva y distorsionada. Estrictamente este es material que puede ser descrito como desinformación sobre el vapor ambiental,  por lo cual lo presentamos en la sección dedicada a este tema.  Sin embargo,  es también útil persentarlos en esta sección ya que la crítica a estos estudios y al informe de la OMS ilustra las propiedades del vapor ambiental.

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Reporte tendencioso sobre emisiones de partículas

El siguiente artículo observacional llevó a cabo una breve reseña de la literatura y midió las emisiones ambientales del vapor de cigarro electrónico en condiciones habitacionales:

Fernández E, Ballbè M, Sureda X, Fu M, Saltó, Martínez-Sánchez JM. Particulate Matter from Electronic Cigarettes and Conventional Cigarettes: a Systematic Review and Observational Study. Curr Envir Health Rpt (2015) 2:423–429 DOI 10.1007/s40572-015-0072-x (Enlace) Acceso Libre

Resumen

Objetivos: Revisar la literatura sobre la composición de aerosoles de cigarros electrónicos (CE) originada por el vapeo humano y describir la emisión de material particulado ≤ 2.5 μm de diámetro (PM (2.5)) de cigarros convencionales y del CE en una casa en condiciones de uso real.

Métodos: Realizamos una búsqueda sistemática de literatura en PubMed y Web of Science. Medimos PM (2.5) en cuatro hogares diferentes: uno de un fumador de cigarros convencionales, uno de un usuario de CE y dos de no-fumadores.

Resultados: La revisión identificó ocho investigaciones previas sobre la composición de aerosoles de CE originadas por el vapeo humano e indicó que las emisiones de CE pueden contener compuestos tóxicos potenciales como nicotina, carbonilos, metales y compuestos orgánicos volátiles (COV), además de partículas suspendidas. En el estudio observacional, la media de PM (2.5) fue de 9.88 μg / m³ en el hogar del usuario de CE y 9.53 y 9.36 μg / m³ en los hogares libres de humo, con picos de PM (2.5) concurrentes con las caladas del CE.

Conclusión: Tanto la revisión de la literatura como el estudio observacional indican que los CE usados ​​en condiciones reales emiten compuestos tóxicos, incluidas partículas PM (2.5). Se necesita más investigación para caracterizar los productos químicos emitidos por diferentes tipos de CE y para evaluar la exposición de segunda mano al aerosol del CE utilizando marcadores biológicos

Comentarios sobre este estudio por el Dr K Farsalinos (Enlace)

Un nuevo estudio fue publicado por un grupo de investigadores españoles en la revista Current Environmental Health Reports (acceso libre al texto completo aquí). El estudio revisó la literatura y también realizó un estudio observacional en un hogar de un vapeador, un hogar de un fumador y dos hogares libres de humo (y sin aerosol de cigarro electrónico) para comparar los niveles de exposición a materia particulada PM2.5.

En el resumen del estudio, presentan los resultados de su estudio observacional:

  • En el estudio observacional, la mediana de la concentración PM2.5 fue de 9.88 μg / m3 en el hogar del usuario del e-cigarrillo y 9.53 y 9.36 μg / m3 en el área libre de humo hogares, con picos de PM2.5 concurrentes con las caladas de cigarros electrónicos“.

Sin embargo, extrañamente, en la parte de conclusión del resumen mencionan:

  • 

”Conclusión. Tanto la revisión de la literatura como el estudio observacional indican que los cigarrillos electrónicos usados ​​en condiciones reales emiten sustancias tóxicas, incluida PM2.5 “.

Parece que la conclusión es contraria a los hallazgos de su pequeño estudio observacional. De hecho, la cifra publicada que señala la concentración de PM2.5 en los hogares muestra claramente que los niveles en el hogar del vapeador y del no fumador son prácticamente indistinguibles, además de algunos picos muy pequeños en el momento de exhalar bocanadas de aerosol de los cigarros electrónicos. Al mismo tiempo, los niveles de PM2.5 en el hogar del fumador eran aproximadamente 60 veces más altos. Esto se puede apreciar en figura 2 del arículo:

Es fácil identificar en la figura las grandes diferencias, no solo en los niveles de fondo, sino también en los picos asociados con fumar cigarrillos de tabaco (A, B y C curva roja), en comparación con los picos mínimos al exhalar bocanadas de cigarrillos electrónicos (asteriscos sobre curva azul).

La revisión de la literatura incluyó un estudio de Schober et al., El único estudio hasta ahora que encontró hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) emitidos al ambiente por el uso de cigarrillos electrónicos. Presenté una carta al editor sobre este estudio, en la que expliqué que un error metodológico importante era que evaluaban los niveles ambientales iniciales en un día separado del uso del cigarrillo electrónico y proporcionaban referencias de que los niveles de HAP pueden cambiar significativamente entre días o incluso dentro del mismo día. Además, algunos de los estudios presentados en la revisión evaluaron el contenido del aerosol de cigarrillo electrónico exhalado en pequeñas cámaras de vidrio (volumen 8-10L), que por supuesto es un volumen muy bajo en comparación con un volumen de varios metros cúbicos de una sala donde el aerosol exhalado se dispersa en condiciones realistas.

Este estudio español es un ejemplo clásico y obvio de mala interpretación de sus propios hallazgos. Su conclusión debe ser que los niveles de PM2.5 en la casa de un vapeador apenas se distinguen de los de un hogar de un no-fumador, y significativamente más bajos que los niveles en el hogar de un fumador.

Además, una vez más ignoran que la composición de la materia particulada (partículas suspendidas) PM es de vital importancia para determinar cualquier riesgo. Las partículas de productos de combustión como las emitidas por los cigarros de tabaco y las relacionadas con la contaminación ambiental son muy diferentes a las micro-gotas de propilenglicol (PG), glicerol (VG), agua y nicotina que componen las emisiones de cigarros electrónicos. En el estudio observacional, la media de PM (2.5) fue de 9.88 μg / m³ en el hogar del usuario de e-cigarette y 9.53 y 9.36 μg / m³ en los hogares libres de humo, con picos de PM (2.5) concurrentes con las exhalaciones del cigarro electrónico.

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Dependencia en no-fumadores por la nicotina en el vapor ambiental

La nicotina absorbida por medio del vapor ambiental es mínima y no acarrea efectos sanitarios adversos. Traducimos a continuación el comentario al respecto del Dr Farsalinos (fuente)

El siguiente estudio, publicado en la revista Environmental Research:

  • Ballbe M, Martinez-Sanchez JM, Sureda X, et al. “Cigarettes vs. e-cigarettes: passive exposure at home measured by means of airborne marker and biomarkers”. Environ Res. 2014;135c:76–80. http://dx.doi.org/10.1016/j.envres.2014.09.005

evalúa los niveles de nicotina en casas habitación de vapeadores y fumadores (comparados a casas habitación de no-fumadores), midiendo los niveles de cotinina en la saliva y la orina medidos en no-fumadores en estas casas que fueron expuestos a las emisiones de vapor y humo de tabaco. El principal resultado del estudio es que el “vapeo pasivo” conduce a los mismos niveles de absorción de nicotina que el fumar pasivamente. Los no-fumadores expuestos a mas de 7 cigarros diarios mostraron niveles mayores de cotinina (o sea, mas nicotina absorbida por exposición pasiva). Estos resultados son altamente cuestionables.

Primero, es de esperar que haya emisiones de nicotina en el ambiente. Como hay mucho vapor exhalado, y tomando en cuenta que la absorción de nicotina es menor que al fumar, lo mas probable es que la nicotina del ambiente es exhalada por el vapeador (lo cual habría que demostrar). Sin embargo, es necesario evaluar las implicaciones sanitarias de esta exposición a estos niveles de nicotina

  • ¿Genera la exposición al vapor pasivo dependencia de la nicotina?
  • ¿Esto significa que la nicotina es absorbida a niveles tales que pudiera causar daños a personas en el entorno?

La respuesta a ambas preguntas es NO. La exposición pasiva al vapor del cigarro electrónico en el estudio resultó en niveles medianos de cotinina (0.24 ng/ml), mientras que el grupo de control (sin exposición al humo de tabaco o vapor del cigarro electrónico) fue 0.05 ng/ml. En los fumadores los niveles de cotinina en la saliva excedieron los 300 ng/ml, especialmente los que fuman > 20 cigarros al día. Por lo tanto, el nivel de cotinina en los “vapeadores pasivos” es aproximadamente 1200 veces menor que en los fumadores activos. El mismo grupo de investigadores midió anteriormente niveles de cotinina en fumadores, registrando valores de 146 ng/ml en fumadores fumando 15 cigarros por día. Esto es 610 mas que los niveles de los “vapeadores pasivos”.

Como los niveles de cotinina están directamente asociados con el insumo total de nicotina, y suponiendo que fumadores de 15 cigarros por día reciben 15 mg de nicotina y muestran niveles de 146 ng/ml de cotinina, podemos calcular que el “vapeo pasivo” conduce a un insumo de 0.025 mg. Estos niveles no solo son inocuos, sino que no producen efecto biológico alguno, incluso bajo los criterios mas estrictos.

El artículo citado se basa en la definición de La Agencia Europea de Seguridad Alimenticia (EFSA) del LOAEL (Nivel Mínimo Observado de Efecto Adverso, Lowest Observed Adverse Effect Level) para la nicotina. Este límite tiene como cota superior de toxicidad de aceleración del corazón (Toxicological endpoint of heart rate acceleration) un valor equivocado, ya que la aceleración del corazón no implica un efecto adverso a largo plazo. El NOAEL (Nivel de no-observación de efecto adverso, No Observed Adverse Effect Level), que es un nivel mas bajo (mas estricto) que el LOAEL, está definido como “la exposición tal que no hay un aumento estadísticamente o biológicamente significativo en la frecuencia o severidad de efectos adversos en la población expuesta comparación con el grupo de control. Algunos efectos podrían resultar a este nivel pero no se consideran adversos ni precursores de efectos adversos”. Por lo tanto, la definición de la EFSA no es en realidad un LOAEL (ni siguiera un NOAEL), sino un umbral mas estricto. El nivel dado para la nicotina por la EFSA es 0.008 mg por kg de masa corporal en ingestión, derivado de cálculos por inyecciones intravenosas, las cuales encuentran que la administración de 0.0035 mg por kg de masa corporal produce una aceleración aguda del ritmo cardiaco. Para una persona de 75 kg, este valor es 0.26 mg, que es 10 veces mayor que el insumo calculado de 0.025 mg por día por exposición pasiva al vapor del cigarro electrónico.

En conclusión. los niveles de nicotina absorbidos por el “vapeo pasivo” no solamente son inocuos, sino que no producen efecto biológico alguno (ni siquiera la aceleración del ritmo cardiaco).

Además: Tomando en cuenta que el permitir el uso del cigarro electrónico en lugares públicos podría motivar a muchos fumadores a dejar de fumar y pasar a vapear, no hay una justificación científica en prohibir el vapeo en interiores bajo el argumento de que la exposición al vapor ambiental genere “dependencia de nicotina” en no-fumadores en el entorno.

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Respuesta a la evaluación distorsionada del informe técnico de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) comisionó la elaboración del siguiente reporte técnico extenso sobre el cigarro electrónico (ver detalles en C12):

“Sistemas electrónicos de administración de nicotina y sistemas similares sin nicotina”. Informe de la OMS. Agosto de 2016. Versión en Español.

Dicho reporte afirma que la exposición al vapor ambiental tiene potenciales negativos para la salud de personas en el entorno. Un grupo de expertos del UKCTAS (United Kingdom Centre for Tobacco and Alcohol Studies) elaboraron una severa crítica a los errores, omisiones e imprecisiones del informe de la OMS (ver C12):

J Britton, I Bogdanovica, A McNeill and J Bauld, “Commentary on WHO report on electronic nicotine delivery systems and electronic non-nicotine delivery systems”, 26 Oct 2016. UK Centre for Tobacco and Alcohol Addiction UKCTAS. Resumen en Español Documento Completo en Español

Ante la afirmación del informe de la OMS sobre el supuesto “potencial” de daño sanitario por exposición de personas en el entorno al vapor de los cigarros electrónicos (SEAN, Sistemas Electrónicos de Administración de Nicotina), los investigadores del UKCTAS responden primero en forma sucinta:

El informe de la OMS tergiversa los riesgos del vapor de SEAN a terceros. La sección sobre los riesgos de exposición de terceros a los aerosoles SEAN no proporciona pruebas de que tales exposiciones supongan riesgos sustanciales para las personas del entorno. La afirmación de que el SEAN tiene el «potencial de causar efectos adversos para la salud» en las personas del entorno no refleja los datos científicos detrás de la fuente citada, a menos que se entienda por «potencial» cualquier exposición, por trivial que sea. Una vez más, la cuestión no es la presencia de productos químicos en particular, sino la magnitud de la exposición

Posteriormente los investigadores proporcionan la siguiente respuesta detallada que incluye los textos originales del informe de la OMS (énfasis en los textos es nuestro):

RIESGOS PARA LA SALUD DE LAS PERSONAS DEL ENTORNO DE LA EXPOSICIÓN AL AEROSOL EXHALADO DE LOS USUARIOS
Texto original del informe de la OMS (página 4):

13. Una revisión sistemática reciente de los riesgos para la salud derivados de la exposición pasiva a los aerosoles exhalados de los usuarios de los ENDS/ENNDS -o aerosol de segunda mano- concluyó que “el impacto absoluto de la exposición pasiva al vapor de los cigarrillos electrónicos tiene el potencial de causar efectos negativos para la salud”. Un estudio encargado por la OMS determinó que si bien existe un número limitado de estudios en esta área, se puede concluir que el aerosol de segunda mano es una nueva fuente de contaminación del aire por medio de partículas, que incluye partículas finas y ultrafinas, así como 1,2 propanodiol, algunos COV (compuestos orgánicos volátiles), algunos metales pesados y nicotina.

14. Los niveles de algunos metales como el níquel y el cromo son más altos en el aerosol de segunda mano de los SEAN que en el humo de segunda mano y, con toda seguridad, más elevados que en el aire de fondo. En comparación con los niveles de aire de fondo, los PM 1,0 y PM 2,5 en el aerosol de segunda mano son entre 14 y 40 veces y entre 6 y 86 veces más altos, respectivamente. Además, se ha encontrado entre 10 y 115 veces más de nicotina en el aerosol de segunda mano que en los niveles de aire de fondo, acetaldehído entre dos y ocho veces más y formaldehído aproximadamente un 20 % de veces más. Excepto para metales pesados, estos compuestos se encuentran generalmente en concentraciones más bajas que las encontradas en el humo de tabaco de segunda mano. En la actualidad, la magnitud de los riesgos para la salud de los niveles superiores a los del entorno de estos compuestos y elementos es empíricamente desconocida.

15. Mientras que algunos sostienen que es poco probable que la exposición al aerosol de segunda mano genere riesgos significativos para la salud, reconocen que el aerosol de segunda mano puede ser perjudicial para las personas del entorno con afecciones respiratorias previas. Sin embargo, parece razonable suponer que el incremento de la concentración de sustancias tóxicas del aerosol de segunda mano sobre los niveles del entorno plantea un mayor riesgo para la salud de todas las personas del entorno.

Respuesta del UKCTAS (página 15 del artículo en respuesta al informe de la OMS):

6.1 Los párrafos 13 y 14 concluyen que “el aerosol de segunda mano es una nueva fuente de contaminación del aire con una gama de partículas y sustancias, incluyendo partículas finas y ultrafinas, 1,2-propanodiol, algunos COV (compuestos orgánicos volátiles), algunos metales pesados y nicotina“.  Sin embargo, la revisión sistemática citada en el informe de la OMS [63] no identificó los riesgos reales para la salud, dado que se refería principalmente a la presencia de los constituyentes de vapor, y no al nivel de exposición a los mismos. Cualquier análisis de evaluación de riesgos requiere, por definición, la evaluación de los niveles de exposición antes de determinar cualquier efecto potencial sobre la salud.

6.2 La emisión de partículas finas y ultrafinas ha sido citada como evidencia de contaminación ambiental por SEAN. En comparación con los niveles de aire de fondo, los PM 1,0 y PM 2,5 en el aerosol de segunda mano son entre 14 y 40 veces y entre 6 y 86 veces más altos, respectivamente [64]. Sin embargo, si este aerosol se genera a partir de líquidos a base de glicerol, más del 99,9% del mismo se compone de glicerol y agua, y el 0,05 % está compuesto de nicotina [64]. En base a su composiciín química, es poco probable que estas partículas representen un riesgo significativo para la salud.

6.3 Los niveles de nicotina en el aire ambiente en una habitación donde se genera vapor de SEAN se han estimado entre 0,6 y 4,6 μg/m3 con un dispositivo ENDS de tercera generación [65], y de 0,82 a 6,23 μg/m3 cuando se genera mediante una máquina [66]; este último estudio probablemente sobreestima las emisiones de nicotina, ya que no se ha tenido en cuenta la absorción de nicotina cuando una persona inhala. En un estudio, los niveles medios registrados de cotinina salival en no fumadores expuestos a usuarios de ENDS en el hogar durante al menos 2 horas diarias fueron extremadamente reducidos, 0,19 ng/ml, aunque superiores a aquellos (0,07 ng/ml) observados en los sujetos de control no expuestos [67]. Esto es comparable a los niveles de alrededor de 300 ng/mL en los usuarios de ENDS y en los fumadores [68].

6.4 Se ha demostrado que los carbonilos totales en el aire exhalado de ENDS son similares a los de las respiraciones exhaladas de control o a los de las habitaciones de aire sin contaminar [64]. Por el contrario, el tabaquismo provocó un aumento significativo de los niveles de carbonilo exhalado [64]. La presencia de carbonilos es normal en el aliento exhalado y en el aire ambiente, lo que refleja la naturaleza omnipresente de los carbonilos en ambientes interiores [69, 70].

6.5 Se espera que se generen emisiones de metales debido al proceso de calentamiento involucrado en la creación de vapor de los SEAN. Sin embargo, en un estudio que analizó el arsénico, el bario, el cadmio, el cromo, el cobalto, el cobre, el plomo, el manganeso, el níquel, el rubidio, el estroncio y el cinc en el aerosol de 12 productos ENDS [32], solo se encontraron tres metales (cadmio, plomo y níquel) a niveles superiores al límite de cuantificación, y en todos los casos a niveles muy bajos [32]. Estos metales también se detectaron en muestras en blanco y en emisiones de un inhalador farmacéutico de nicotina, planteando la posibilidad de que la fuente fuera el aire ambiental. Otro estudio encontró niveles detectables de aluminio, bario, cobre, hierro, plomo, manganeso, níquel, estroncio, estaño, titanio, cinc y zirconio en un aerosol de cigarrillo electrónico de un producto ENDS de primera generación [37]. Un análisis de la evaluación de riesgos de los resultados de estos dos estudios ha estimado que la exposición diaria promedio de los 13 productos de cigarrillos electrónicos analizados era de 2,6 a 387 veces inferior a los límites permitidos de exposición diaria, 325 veces menor que los niveles de riesgo mínimo y 514 veces inferior a los límites de exposición recomendados de Estados Unidos [38]. Se determinó que uno de los 13 productos, cuando se utilizaba en el extremo de uso diario máximo, generaba niveles de exposición al cadmio 10 % superiores a los límites permitidos de exposición diaria para el cadmio [38]. Estas conclusiones indican que es poco probable que las emisiones de metales representen peligros graves para la salud.

6.6 El formaldehído es un producto químico abundante que es exhalado por seres humanos sanos (no fumadores, no usuarios de vaporizadores) [71]. En un estudio en el que un fumador en un espacio de 8m3 tomó seis inhalaciones a lo largo de 5 minutos de tres ENDS a intervalos de 15 minutos, se constató un incremento gradual de los niveles ambientales de formaldehído que no fue influenciado por el ENDS [72]. Fumar un cigarrillo convencional en el mismo espacio generó niveles muy altos [72]. La exposición estimada al formaldehído del consumo activo de 600 bocanadas de cigarrillo electrónico en condiciones realistas es de alrededor de 678 μg/día [36], alrededor de un tercio de la exposición diaria soportada por el aire respiratorio, que contiene formaldehído en el límite aceptable superior de la OMS de 80 ppb (100 μg/m3) [73]. Esto da lugar a una exposición diaria de 2000 μg/día, suponiendo una tasa de ventilación media de 20 m3/día. Por lo tanto, se espera que la exposición pasiva de los demás al formaldehído tenga efectos despreciables en la salud. Conclusiones similares se aplican al acetaldehído, un metabolito endógeno detectado en el aliento exhalado de voluntarios sanos a niveles que varían de 0,2 a 0,6 nmol/l (es decir, 8,81-26,43 μg/m3) [74]. Los niveles de acetaldehído aumentan mínimamente con respecto a los niveles de fondo (de 9,0 μg/m3 a 12,4 μg/m3) después del uso de los ENDS [29] y permanecen muy por debajo de la directriz de calidad del aire interior de la UE para el acetaldehído, de 200 μg/m3 [75].

6.7 El párrafo 15 alega que “Sin embargo, parece razonable suponer que el incremento de la concentración de sustancias tóxicas del aerosol de segunda mano sobre los niveles del entorno plantea un mayor riesgo para la salud de todas las personas del entorno”. La evidencia cuantitativa anterior indica que si existe algún riesgo para la salud debido a la exposición, es probable que sea insignificante.

REFERENCIAS DE FUENTES CITADAS

29. O’Connell, G., et al., “An Assessment of Indoor Air Quality before, during and after Unrestricted Use of E-Cigarettes in a Small Room“. Int J Environ Res Public Health, 2015.12(5): p. 4889-907

32. Goniewicz, M.L., et al., “Levels of selected carcinogens and toxicants in vapour from electronic cigarettes“. Tob Control, 2014. 23(2): p. 133-9

36. Farsalinos, K.E., V. Voudris, and K. Poulas, “E-cigarettes generate high levels of aldehydes only in ‘dry puff’ conditions“. Addiction, 2015. 110(8): p. 1352-6

37. Williams, M., et al., “Metal and silicate particles including nanoparticles are present in electronic cigarette cartomizer fluid and aerosol“. PLoS One, 2013. 8(3): p. e57987.

38. Farsalinos, K.E., V. Voudris, and K. Poulas,  “Are metals emitted from electronic cigarettes a reason for health concern? A risk-assessment analysis of currently available literature“. Int J Environ Res Public Health, 2015. 12(5): p. 5215-32

63. Hess, I., K. Lachireddy, and A. Capon, “A systematic review of the health risks from passive exposure to electronic cigarette vapour“. Public Health Research & Practice, 2016. 26(2): p. e2621617.

64. Long, G.A., “Comparison of select analytes in exhaled aerosol from e-cigarettes with exhaled smoke from a conventional cigarette and exhaled breaths“. Int J Environ Res Public Health, 2014. 11(11): p. 11177-91.

65. Schober, W., et al., “Use of electronic cigarettes (e-cigarettes) impairs indoor air quality and increases FeNO levels of e-cigarette consumers“. Int J Hyg Environ Health, 2014. 217(6): p. 628-37.

66. Czogala, J., et al., “Secondhand Exposure to Vapors From Electronic Cigarettes“. Nicotine & Tobacco Research, 2014. 16(6): p. 655-662.

67. Ballbe, M., et al., “Cigarettes vs. e-cigarettes: Passive exposure at home measured by means of airborne marker and biomarkers“. Environ Res, 2014. 135: p. 76-80.

68. Etter, J.F., “A longitudinal study of cotinine in long-term daily users of e-cigarettes“. Drug Alcohol Depend, 2016. 160: p. 218-21.

69. Geiss, O., et al., “The AIRMEX study—VOC measurements in public buildings and schools/kindergartens in eleven European cities: Statistical analysis of the data“. Atmospheric Environment, 2011. 45: p. 3676-3684.

70. Reiss, R., et al., “Measurement of organic acids, aldehydes, and ketones in residential environments and their relation to ozone“. J Air Waste Manage Assoc, 1995. 45(10): p. 811-22.

71. Riess, U., et al., “Experimental setup and analytical methods for the non-invasive determination of volatile organic compounds, formaldehyde and NOx in exhaled human breath“. Anal Chim Acta, 2010. 669(1-2): p. 53-62.

72. Schripp, T., et al., “Does e-cigarette consumption cause passive vaping? Indoor Air“, 2013. 23(1): p. 25-31.

73. Salthammer, T., S. Mentese, and R. Marutzky, “Formaldehyde in the indoor environment“. Chem Rev, 2010. 110(4): p. 2536-72.

74. Jones, A.W., “Measuring and reporting the concentration of acetaldehyde in human breath“. Alcohol Alcohol, 1995. 30(3): p. 271-85.

75. EU, The Index Project, Critical Appraisal of the Setting and Implementation of Indoor Exposure Limits in the EU. Available online: http://ec.europa.eu/health/ph_projects/2002/pollution/fp_pollution_2002_frep_02.pdf[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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